sábado, 15 de octubre de 2011

Poemas de José Emilio Pacheco

   Nupcias

“¿De quién son estos ojos?”
Dicen como niños los amantes
             Inmemoriales

Quieren tener para ser otros
             Dos en uno
             Olvidarse
De que nacieron separados
             Morirán separados
Y que sólo por un instante están juntos
                Paz en la guera

Que nadie piense bajo aquellos minutos
           No eres mía No soy tuyo
           Nada nos pertenece
No poseemos
Ni siquiera los nombre propios

Somos hormigas obedientes
            Todo el amor
            Todo el deseo
Apenas espejismos sobornos
De la incesante procreación
              Engranajes
Bien programados para perpetuarse
           Peces
           Cadúmenes
Con el anzuelo de un segundo en las boca
En sus bocas que son la carne del tiempo

Desde entonces

Hubo una edad (siglos atrás, nadie lo recuerda)
en que estuvimos juntos, meses enteros,
desde el amanecer, hasta la media noche.
Hablamos todo lo que había que hablar.
Hicimos todo lo que había que hacer.
Nos llenamos
de plenitudes y fracasos.
Y en poco tiempo,
incineramos los contados días.
Se hizo imposible
sobreviir a lo que nidos fuimos.
Y desde entonces la eternidad
me dio un gastado vocabulario muy breve:
“ausencia”, “olvido”, “desamor”, “lejanía”.
Y nunca más, nunca más
nunca, nunca

La diosa blanca

Porque sabe cuánto la quiero y cómo hablo de ella en
su ausencia,
la nieve vino a despedirme.
Pintó de Brueghel los árboles.
Hizo dibujo de Hosukai el campo sombrío.

Imposible dar gusto a todos.
La nieve que para mí es la diosa, la novia,
Astarté, Diana, la eterna muchacha,
para otros es la enemiga, la bruja, la condenable a la hoguera.
Estorba sus labores y sus ganancias.
La odian por verla tanto y haber crecido con ella
La relacionan con el sudario y la muerte.

A mis ojos en cambio es la joven vida, la Diosa Blanca
que abre los brazos y nos envuelve por un segundo y se marcha.
Le digo adiós, hasta luego, espero volver a verte algún día.
Adiós, espuma del aire, isla que dura un instante.

Copos de nieve sobre Wivenhoe

Entrecruzados
caen,
se aglomeran
y un segundo después
se han dispersado.
Caen y dejan caer
a la caída.
Inmateriales
astros
intangibles;
infinitos,
planetas en desplome.

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