lunes, 14 de mayo de 2012

Los cien años de Tarzán



Por Jaime Perales Contreras
En octubre de  1912, la popular revista norteamericana de principios de siglo XX, All Story Magazine, dio a  conocer el relato Tarzán de los monos, escrita por el novelista norteamericano Edgard Rice Burroughs. Dos años después, se publicó en libro la famosa aventura de Lord Greystoke, aristócrata inglés, y millonario, criado por gorilas, cuyo nombre de batalla simplemente se le conoce como el de Tarzán (El piel blanca).
Como se puede observar, al leer la novela, el estilo literario de Burroughs es claro y directo. Muchas veces sus párrafos son de una sola línea, lo que era utilizado por muchos escritores de narraciones  pulp de su época, a quienes se les pagaba por página.  El éxito de su libro hizo que Edgard Rice Burroughs escribiera 22 secuelas y que, asimismo, se hayan vendido más de 30 millones de ejemplares y que fuera traducido a más de 50 idiomas, sin contar las innumerables series de tiras cómicas, filmes y dibujos animados que se han hecho sobre el personaje.  
Las regalías de sus libros hicieron que Burroughs comprara un rancho que tituló, en honor a su personaje,  con el nombre de Tarzana, y que, posteriormente, por un indescriptible apetito por los negocios, el autor lo convirtió en fraccionamiento, lo que formaría más tarde el conocido  distrito  ubicado en Los Ángeles, California.
En la novela de Burroughs no aparece el chimpancé Cheetah, ni Tarzán vive en una casa empotrada en un grupo de árboles con Jane su esposa, ni con un niño adoptado de nombre Boy, como las películas de Johnny Weissmuller, falsamente nos instruyen. Tampoco Tarzán se expresa con el famoso monólogo cinematográfico Me Tarzan, You Jane  (Yo Tarzán, tú Jane), el cual jamás se cristaliza en la historia literaria. Al contrario, el personaje es un hombre con  un coeficiente intelectual de genio, que, en las novelas, habla con un inglés correcto, con un ligero acento francés. Ninguno de los filmes que se han hecho sobre el  género ha rescatado esta curiosa licencia lingüística franco-inglesa.
Tarzán fue un niño amamantado por un gorila, lo que le da la fuerza y agilidad de uno de ellos. Y que, a lo largo de la novela, nos encontramos que, debido a esto, combate, y liquida exitosamente, con la ayuda de un cuchillo, a tres simios, un leopardo y dos leones. Uno de los feroces felinos, por cierto, es estrangulado por los poderosos brazos de este salvaje aristócrata de la selva africana a mano limpia.
El relato, además de ser una novela de aventuras,  es una historia de amor. Jane Porter, joven y bella exploradora, se enamora profundamente de Tarzán, debido a que éste la rescata de ser violada por un gorila a mitad de la selva. ---De hecho, el capítulo de la novela influyó para que posteriormente se filmara la película King Kong (1932), en el que en la película aparece esta curiosa, y salvaje atracción  de una bestia por un ser humano.
A Burroughs se le ha acusado de ser racista. En la novela, las tribus de negros son crueles e ignorantes caníbales, que no merecen vivir. Aquellos que ven el rostro de Tarzán mueren sin misericordia. Incluso, uno de ellos, después de muerto, casi es devorado por este mítico y curioso personaje como señal de triunfo, venganza y poderío. Sin embargo, Tarzán no condesciende al canibalismo, lo más salvaje que nos llega a informar el libro es que tiene, entre su dieta, simplemente el de alimentarse con carne cruda de león.
Tarzán es individualista por naturaleza. La novela apela a los valores de la supremacía blanca sobre el salvajismo de una selva inconquistable. Burroughs, de hecho, admiraba a otro exegeta de la vida salvaje, su colega el escritor Rudyard Kipling. Las similitudes entre El libro de la selva y Tarzán de los monos son diversas. Sin embargo, Kipling, a diferencia de Burroughs, defiende la vida comunitaria sobre la individual. Tarzán, al igual que la obra de Kipling, tuvo influencia del famoso caso del niño lobo, mejor conocido como Gaspar Hauser. Hauser, como se recuerda, fue un  infante alemán nacido a principios del siglo XIX, que se dice fue criado en completo aislamiento y que, posteriormente, sería misteriosamente asesinado. Se rumoró que Hauser, al igual que Tarzán, era descendiente de nobles. 
En el caso de los filmes, el más conocido protagonista del personaje fue Johnny Weissmuller, el tercer actor que lo caracterizó, quien estelarizó once  películas de la serie. Sin embargo, Elmo Lincoln fue probablemente el Tarzán más cercano a la novela, al menos físicamente. Lincoln, el primero de la serie, tenía una estatura de casi dos metros y de gran complexión muscular. Gordon Scott, el onceno Tarzán, fue el primero de la serie que habló de la manera culta y educada descrita en las novelas de Burroughs.
La película de dibujos animados  Tarzán (1999) de Walt Disney, intentó rescatar la fidelidad de la obra literaria. Sin embargo, como es de esperarse, edulcora varias secciones de la novela. Greystoke: La leyenda de Tarzán (1984), protagonizada por Christopher Lambert, utiliza las dos primeras novelas de Edgard Rice Burroughs sobre el personaje y hace una película muy cercana al original. En Greystoke, como en las novelas, el héroe decide regresar a África como  manera de afirmar que el mundo civilizado tiene menos valor y atractivo que la vida selvática.
Como manera de aniversario, en los Estados Unidos, La biblioteca de Norteamérica (The Library of America) puso en circulación en este año una nueva edición de la versión original Tarzán de los monos de 1912. Esta curiosa colección de libros fue fundada en 1979 y tiene como tarea publicar a los clásicos norteamericanos en bellas ediciones. El modelo de esta selección literaria es la legendaria antología de inmortales publicados  por La Pléiade, en Francia.  La  biblioteca de Norteamérica se basó también en la idea original del crítico estadounidense Edmund Wilson.
Edgard Rice Burroughs murió el 19 de marzo de 1950, y, curiosamente, jamás puso un pie en África.

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